“Sinpapeles”, el Banksy de Barcelona

“Sinpapeles”, el Banksy de Barcelona

Con caligrafía simple, todo junto y pintado con spray blanco o negro por toda la ciudad retumba la palabra al paso de turistas y viandantes: Sinpapeles. Sinpapeles. Sinpapeles.

El autor, que al más estilo Banksy prefiere conservar su anonimato para evitar represalias, quiere dar voz a las más de 20.000 personas migradas y refugiadas que a día de hoy aún viven en situación irregular en Barcelona. De él sólo se sabe que lleva más de 10 años viviendo en la ciudad condal y que su llegada fué como una de esas personas no documentadas. Se sabe que es hombre, nativo latinoamericano y según ha confirmado recientemente ya ha conseguido ascender a “inmigrante extranjero”.

Lejos de ser un simple graffiti, Sinpapeles nace para dejar un potente mensaje detrás de cada pintada y tiene el único objetivo de molestar, de remover conciencias. De recordarles, tanto a locales como turistas, que los Sinpapeles existen y conviven con ellos. No pretende representar un acto de vandalismo, sino que busca dar voz y se está convirtiendo en un auténtico fenómeno de reivindicación. El mismo autor reconoce que empezó porque considera que es un problema muy gordo al que nadie le estaba haciendo caso.

“Ser molesto es un trabajo. No estoy aquí pidiendo permiso. Estoy en tu casa, y te lo voy a echar en cara”.

Y de iniciativa individual ha pasado a movimiento social. El autor comparte sus técnicas con quien quiera unirse, y ya existe un grupo de personas que está siguiendo sus pasos y calcando su caligrafía en paredes, escaparates y estaciones de metro de diferentes puntos de la ciudad.

También conecta con las 50 personas que el pasado 20 de abril se encerraron en la antigua escuela Massana para protestar contra su precaria situación y para pedir que se derogue la Ley de Extranjería. Entre algunas de sus reivindicaciones, se encontraban la de cerrar los CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros) y la de despenalizar la venta ambulante.

Sinpapeles es una muestra más de una sociedad en la que las actitudes principales frente al extranjero son de rechazo o ignorancia. Se ha convertido ya para la ciudad de Barcelona en un símbolo de lucha y en un recordatorio constante de una realidad colectiva que incomoda y molesta. Aunque sea por un segundo.