¿Quieres electricidad? Pues empieza a llorar

¿Quieres electricidad? Pues empieza a llorar

Una proteína que se encuentra en las lágrimas humanas pueden generar electricidad cuando se encuentra bajo presión, lo cual puede allanar el camino para mejores dispositivos biomédicos como los marcapasos. Algunos materiales como cristales, huesos, madera y diversas proteínas acumulan una carga eléctrica cuando se los exprime. Esta capacidad, conocida como piezoelectricidad directa, tiene aplicaciones tan variadas como pastillas de guitarra, sensores biomédicos, vibradores de teléfonos celulares o encendedores de cigarrillos.

Varios Investigadores de la Universidad de Limerick estaban interesados ​​en descubrir si la proteína lisozima -presente en las lágrimas, la saliva, los mocos, la leche o los huevos de gallina– tenía esta propiedad. Cristalizaron la lisozima con altas temperaturas para presionarla y medir su producción eléctrica. La investigación tiene varias aplicaciones médicas potenciales. Podría ser una forma segura de alimentar dispositivos biomédicos como marcapasos, algunos de los cuales dependen ahora mismo de materiales tóxicos como el plomo. En cambio la lisozima es abundante y fácilmente disponible, por lo que es un material económico para trabajar.

Foto de Portada: detalle de varios lágrima del proyecto Imaginarium of Tears.