No quiero ser un objeto cuando en realidad soy un referente

No quiero ser un objeto cuando en realidad soy un referente

- 29 March 2019

¿Si te menciono a Emilie Flöge, Sylvette David, Catherine Deneuve o Gala Éluard te suenan de algo? Lo más probable es que no, y tranquilo, porque yo también desconocía su existencia, y es una pena.

¿Si te menciono a Gustav Klimt, Pablo Picasso, Luis Buñuel o Salvador Dalí sabrías decirme quienes son o a qué se dedicaban? Lo mas probable es que sí, y eso está guay, tienes cultura o al menos demuestra que estuviste atento a las nociones de historia del arte que tu profesor de bachillerato te impartió para la selectividad.

Ese profesor alternativo, enrollado, con el que probablemente te tomaste unas copas en la fiesta de graduación de segundo de bachillerato y terminó bailando el “despacito” en medio de la pista con la profe de literatura. La pena es que ese profesor (y tampoco le culpo, porque probablemente a él tampoco le enseñaron) no se parase a mostrarnos que, al lado (y no detrás) de estas figuras artísticas tan notables habían las primeras mencionadas.

Y no, no es un articulo sobre las grandes musas olvidadas de la historia, esto es un articulo sobre las grandes artistas que quedaron matizadas como puros objetos de inspiración (vale, es que en la época tampoco habían las velas aromáticas de IKEA a 1€ni las listas de “Chill moments” de Spotify, para crear tenias que limitarte a mirar a una tía en pelotas).

Emilie Flöge fue una reconocida diseñadora de moda y empresaria que dirigió un salón de alta costura en Viena llamado Schwestern Flöge. Fue un personaje histórico de la bohemia vienesa, y diseñó ropa según la tendencia Reformkleidung (he tenido que leer 4 veces esta palabra para revisar que no me saltaba ninguna letra…) que buscaba libertad de movimiento, la clientela de estos modelos revolucionarios era limitada y Föge se dedicó a la moda convencional. Ah si y a demás, fue la musa de Gustav Klimt, algunos expertos piensan que en El Beso (cuadro más destacado del vienés), Klimt se representa a sí mismo con Emilie Flöge.

Sylvette David, actualmente conocida como Lydia Corbett, la chica tímida de la cola de caballo. Es pintora, ceramista y escultora y muchas de sus obras han sido expuestas en el Tate Modern de Londres y la Francis Kyle Gallery. Corbett a sus 19 años, fue la musa del reconocido pintor malagueño Pablo Picasso, que a sus 73 años produjo más de 50 obras inspiradas en la joven, que por cierto, se negó a desnudarse ante el artista.

Catherine Deneuve es una actriz francesa con varios galardones por sus actuaciones (triunfadora en Cannes, Berlín y Venecia, nominada al Óscar y ganadora del Premio César). Recientemente obtuvo uno de los galardones más importantes del mundo del cine en lengua francesa. el Premio Lumière por su exitosa trayectoria cinematográfica. Catherine además, fue conocida por ser una de las musas del director de cine Luis Buñuel y del diseñador Yves Saint Laurent.

Gala Éluard, de nacimiento Eelena Ivánovna, fue escritora, poetisa y pintora, con los años se convirtió en un referente para jóvenes artistas. Gala fue una mujer libre, culta, adelantada a su tiempo e imposible de encajar en ningún estereotipo femenino. Una personalidad compleja y surrealista, a la que mayormente se la conoce por ser (probablemente) el referente artístico más reconocido de la historia, y es que, en efecto, ella fue la musa, compañera y esposa de Salvador Dalí.

Probablemente esta redacción en su inicio, parecía un reclamo a todas esas mujeres que se han visto ocultas o reflejadas en un cuadro sin apenas haber sido participe de la producción de él. Tratadas como simples objetos bellos de admiración ¡mujeres, dejemos de ser musas, queremos ser artistas! pero no lo es. Porque ya hace años, incluso siglos, que dejamos de ser solo musas y empezamos a ser artistas.