Los Benshis, los narradores del cine japonés

Los Benshis, los narradores del cine japonés

- 28 February 2019

Sobre la historia del cine… ríos de tinta. Se han escrito muchos ensayos y se han elaborado extensas teorías, y pese a todo, siguen existiendo historias fascinantes que rara vez se mencionan en las clases de universidad o en los libros académicos.

A principios del siglo XX, mientras en occidente el cine mudo empezaba a dar sus primeros pasos de la mano de Chaplin, Murnau, Lang y compañía, en el país del sol naciente surgía una de las profesiones más apasionantes y singulares de la historia del cine: Los Benshis. Ellos eran los encargados de narrar las películas mudas – ya fueran japonesas o extranjeras – que se proyectaban en los cines. Por aquel entonces, el nivel de analfabetismo en Japón era muy alto y la audiencia no entendía los rótulos. Los Benshis se situaban estratégicamente a un lado de la pantalla para narrar la historia e interpretar los sonidos y las voces de los personajes, logrando un efecto de sincronía casi perfecto y haciendo las delicias de los espectadores.

El gran Akira Kurosawa, el director más importante del cine japonés, explicaba en su autobiografía que su propio hermano, Heigo, llegó a ser un Benshi muy respetado que narraba películas con maestría en el cine de un suburbio de Nagano: “Heigo se convirtió en narrador profesional del cine mudo. El narrador no solo contaba la trama de la película, sino que intensificaba el contenido emocional con la voz y los efectos del sonido, y proporcionaba descripciones evocadoras de los acontecimientos y las imágenes de las películas”. 

La figura de los Benshis adquirió tal importancia que incluso llegaron a ser más populares y gozar de mayor prestigio (y mayor sueldo) que los propios actores. Se crearon escuelas y competiciones para Benshis, y en ocasiones se creaban películas únicamente para los más reputados narradores pudieran lucirse ante su público. Tanto era así que Japón se resistió durante años a la implantación del sonido en sus películas. Para ellos, el cine sonoro ya existía desde hace años, y era dominio de los Benshis. 

Sin embargo, la desaparición del cine mudo era tan solo cuestión de tiempo y la profesión tenía los días contados: fue una muerte lenta, pero con la transición al cine sonoro los Benshis dejaron de ser imprescindibles. Hubo despidos masivos y se organizaron huelgas. En palabras de su hermano Akira, Heigo encabezaba las protestas y era el representante de los Benshis. Era un luchador nato, pero su final fue trágico y repentino: un año después de perder su trabajo, cuando ya no había vuelta atrás, cuando no pudo soportar más la frustración y el sufrimiento, Heigo se quitó la vida: “Mi hermano se resignó al hecho de que ya no se iban a necesitar más narradores. Tuvo que ser muy trágico aceptar que la batalla estaba perdida”. Llegaba un cambio de era, empezaba el reinado del cine sonoro y el arte de los Benshis – del que poco sabemos ya – llegaba a su fin.