La novela negra y el detective privado

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La novela negra y el detective privado

- 8 noviembre 2018

“Los hombres muertos pesan más que los corazones rotos” – El largo adiós

Frases como esta, siempre dichas por un tipo duro, bebedor, sin demasiada suerte con las mujeres forman parte del imaginario colectivo de lo que es un detective privado, dándole un romanticismo que hace que a día de hoy se los tenga como un trabajo mucho más interesante de lo que realmente debe ser, probablemente con muchos más fraudes y muchos menos tiroteos.

Lo que entendemos como detective privado, nace en la novela negra americana. Curiosamente, no nace con ese nombre porque tanto los personajes como las localizaciones son oscuras, la verdad es mucho más simple: el nombre viene de que se empezaron a publicar en la revista Black Mask (en Estados Unidos) y la colección Série Noire en Francia (a veces las casualidades son esenciales, quién sabe, si se hubiera empezado a publicar en la Blue Mask y se hubiera llamado la novela azul, quizá ahora no sabríamos quién es Humphrey Bogart…). Algunos, también la llaman novela criminal, un nombre mucho más descriptivo de lo que acostumbran a entrañar este tipo de historias, que nunca son un camino de rosas.

¿Qué características tiene una novela criminal? La resolución del misterio no es el objetivo principal, hay mucha violencia, la división entre buenos y malos se difumina y la mayor parte de sus protagonistas son individuos derrotados y en decadencia en busca de la verdad o, cuando menos, algún atisbo de ella (cuando el objetivo de una historia es conseguir una “atisbo de verdad”, sabes que estás jodido). Los mundos que presentan tampoco son para todos los públicos: sociedades inseguras, injustas, oscuras, decadentes y muy corruptas. Los escritores de la época escribían sobre estos temas porqué es lo que veían en su día a día, debido al momento político y social en el que se encontraba Estados Unidos. Se había acabado la Primera Guerra Mundial y había sucedido la Gran Depresión así que el país se encontraba en un momento en el que por primera vez, había grandes diferencias económicas, la época que empezó a manchar el sueño americano. La aparición de la Ley Seca, el crimen organizado y los gángsters fueron el suflé necesario para que este tipo de historias crecieran poco a poco y se convirtieron en uno de los géneros literarios más leídos de la época (y poco después, uno de los más vistos del cine americano).

En aquellos tiempos, en los que leer todavía era uno de los pasatiempos más importantes ¿os lo podéis imaginar? la novela negra se convierte en uno de los géneros más populares. Las historias se vendían primero en revistas de papel barato e iban dirigidas al público proletario y por ello se pasan menos tiempo en florituras y más en acción, en violencia y en las emociones; con menos blanco y negro y mucho más gris en la personalidad y acciones de todos los personajes; en definitiva con menos “Elemental, querido Watson” y más “Déjalo Jake, esto es Chinatown”.

Es en estas historias que nace el personaje del detective privado del que hablábamos al principio. Un tipo cansado, que ha visto demasiado en la vida y que solo quiere ganar lo suficiente para poder pagarse la siguiente botella de bourbon. Un personaje que se ha convertido ya en un estereotipo que ha influenciado parte de la literatura y el cine modernos. ¿Cómo empezó? Los padres del género son tres: Carroll John Daly, Dashiell Hammet y Raymond Chandler.

“Desde 20 metros de distancia ella parecía tener mucha clase. Desde 5 metros de distancia ella parecía algo inventado para ser visto a 20 metros de distancia” –  La ventana siniestra

¿Quienes eran estos tres escritores y que aportaron al género? Carroll John Daly tiene el honor de haber sido acreditado con haber escrito la primera historia de la novela negra en 1922 con “The false Burton Combs”. En esta y algunas otras de sus historias, Carroll John Daly implantó muchas de las características y estereotipos que entendemos hoy por novela negra: el detective privado duro y cínico pero con un código moral personal y que se adentra en el hampa y la corrupción de todos los estratos sociales; su desconfianza en la autoridad y su interés en la justicia sobre la legalidad. Su detective más conocido es Race Williams pero, como no lo utilizó en algunas de sus primeras historias, es menos conocido para el gran público. Dashiell Hammet (con su detective Sam Spade) fue el siguiente en aparecer. Hammet había sido investigador antes que escritor, así que su estilo incluye mucho más realismo en los bajos fondos, un estilo de escritura duro y con un detective que usa la ironía como arma tanto o más que sus puños. Su novela más conocida es el “El Halcón Maltés”. Por último, aparece Raymond Chandler con su Philip Marlowe, un detective más ingenioso y cínico que expresa su punto de vista de una manera mucho más subjetiva, que utiliza la primera persona para expresar todo aquello que piensa y que nos permite ver que Marlowe es un personaje honesto, solitario, gracioso, casi poético que está muy cansado del mundo en el que vive. Para Chandler lo más importante no es el caso en sí, si no cómo éste se refleja en Marlowe, hasta el punto que cuando hicieron una adaptación cinematográfica de su obra “El sueño eterno” y el director le llamó para preguntarle quién era el asesino, Chandler le dijo que no tenía ni idea. Así era Chandler y así eran sus obras. Por suerte, las historias de estos autores se adaptaron al cine, presentando el género a un nuevo público y creando el cine negro.

“Necesitaba un trago, necesitaba un buen seguro de vida, necesitaba unas vacaciones, una casa en el campo. Lo que tenía era un abrigo, un sombrero y una pistola. Me los puse y salí de la habitación.” – Adiós, muñeca

El cine negro fue el movimiento cinematográfico de los 40 y 50 con un estilo visual de claroscuros, inspirado en el expresionismo aleman, para expresar esos matices entre lo bueno y lo malo que define al género. Es aquí donde Humphrey Bogart se convierte en el detective por excelencia, interpretando tanto a Marlowe como a Sam Spade, con su gabardina, su sombrero, su cigarrillo, sus femmes fatales y su vaso de whisky siempre cerca. Es en esos años en el que el género se convierte en uno de los más exitosos de Hollywood; siendo uno de los primeros en conseguirlo, después de los westerns, y seguido por las películas de acción con explosiones y Bruce Willis en los 80 (Bruce Willis era un género en sí mismo en esa época), las comedias románticas en los 90 o los superheroes de hoy en día. Si había una película de cine negro en las salas, los espectadores iban a verla, lo que provocó grandísimas películas para el género (“El Halcón maltés”, “El Tercer Hombre”) y que grandes directores fueran partícipes de él, Billy Wilder era un genio del humor, pero hizo dos de sus mejores películas, “Perdición” y “El Crepúsculo de los Dioses” enmarcadas en este género.

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El detective en mayúsculas.

El éxito de estas historias literarias y cinematográficas cruzó fronteras y se hizo universal. El detective privado pasó a ser un arquetipo, aplicado al estilo, sociedad y geografía de cada país En el cine autores como Godard y su “A bout de Souffle”; Visconti y su “Ossessione”; Kurosawa y su “Stray Dog” hicieron su propia versión del personaje.

Las décadas cambiaban pero el detective privado seguía apareciendo. Es entonces cuando nace el neo-noir, que básicamente es incorporar esos elementos del género actualizados a los nuevos tiempos y culturas e incluso géneros: Harrison Ford en Blade Runner está muy cerca del detective clásico, Shaft, ambientado en el movimiento del Blaxplotation es otro ejemplo (ya le hubiera gustado a Marlowe o Spade tener una canción tan espectacular como la que hizo Isaac Hayes para Shaft) e incluso hay una versión, perdonen el juego de palabras, más animada de lo que es un detective con el “Quién engañó a Roger Rabbit”

Y como en todo género que dura el tiempo suficiente, también ha habido parodias y desviaciones del personaje. Robert Altman adaptó un libro de Chandler convirtiendo a Marlowe en un inadaptado y anticuado personaje que no se entera de cómo ha cambiado el mundo a su alrededor. El Gran Lebowski de los hermanos Coen es un homenaje a este segundo tipo de detective. La primera película de Rian Johnson llamada “Brick” cumple todos las bases del cine negro, con la única diferencia que sucede en un instituto de la soleada California y la serie “Bored to Death” trata de un escritor tan fascinado por la novela negra que decide hacerse detective e incluye guiños constantes al género, en clave de humor, como cuando pide un whisky en un bar porqué es lo que toman los detectives, se pone a toser y acaba pidiéndose un vino blanco.

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Un detective cuando ha cambiado el whisky por un White Russian.

“Los franceses tienen una frase para ello. Los bastardos tienen una frase para todo y siempre tienen razón. Decir adiós es morir un poco” – El Largo Adiós

A día de hoy sigue habiendo multitud de escritores y cineastas que utilizan al detective privado y su ambientación para sus historias, desde Dennis Lehane a James Ellroy pasando por Shane Black y hay versiones para todos los gustos: el noir mediterráneo, el noir urbano, el noir del norte de Europa e incluso hay festivales dedicados únicamente a este género como son la Barcelona negra o la semana negra de Gijón. Parece que siempre tendremos detectives privados en nuestras vidas, en un formato u otro. No  está mal para un género que empezaron tres escritores que solo querían reflejar su época y distraer a sus lectores. Marlowe estaría orgulloso…