Harry Potter y la cámara secreta (del feminismo)

Harry Potter y la cámara secreta (del feminismo)

- 29 March 2019

Todos conocemos la ya clásica saga de Harry Potter, de J. K. Rowling. Desde el lanzamiento de la primera novela en 1997, el libro se popularizó, llegando a sacar 6 tomos más y saltando a la gran pantalla posteriormente. ¿Pero quién nos iba a decir que Harry Potter es una saga con fuertes valores feministas?

A simple vista el feminismo no es un tema que se trate explícitamente en la saga. Pero tampoco lo es casi ningún problema social de actualidad y eso no significa que no estén entre sus páginas. Evidentemente Harry Potter se planteó como un libro para niños y adolescentes, con lo cual ninguno de estos temas tenía una cabida con una mención literal. Sin embargo, J.K. los implantó de manera sutil partiendo de valores y enseñanzas más que explicándolo textualmente. 

Entonces, ¿dónde podemos encontrar el feminismo? Para empezar, en su protagonista: Harry Potter. Sí, Harry es un hombre, pero rompe con el molde patriarcal de héroe “macho-man” que estamos acostumbrados a ver en la mayoría de libros/películas de aventuras. Harry es un modelo de masculinidad alternativo. Es físicamente normal, pasivo, tímido y no agresivo. ¿Entonces, qué le convierte en héroe? Pues, además de lo obvio (junto a sus amigos derrota a Voldemort y salva el universo mágico), posee la característica más importante en un héroe: el valor.

Una vez roto el estereotipo de héroe, prosigamos con las protagonistas centrales del feminismo: las mujeres. En Harry Potter se muestra a muchas. La característica principal de todas ellas es que son personajes fuertes, capaces de luchar y tomar sus propias decisiones. Mujeres de todos lados, con personalidades distintas, pero cada una especial e importante a su manera. Tenemos a Ginny Wesley (gran estudiante y mejor jugadora de quidditch), Luna Lovegood (con una personalidad única y un corazón de oro), Molly Wesley (la madre todoterreno), Lily Evans (una mujer que murió por salvar a su hijo) o Bellatrix Lestrange (la seguidora del señor oscuro más poderosa y despiadada de toda la saga). 

Por supuesto hay que hacer mención especial a la fémina por excelencia de estos libros: Hermione Granger. Hermione es la personificación del feminismo sin tener que hablar de ello en una sola página. Una chica fuerte, independiente, estudiosa y muy inteligente que lucha por sus ideales y que no depende de nadie. Claro que en algunos momentos concretos necesita la ayuda de sus amigos mientras viven aventuras, pero ellos también dependen de Hermione en infinitas ocasiones. Es más, ella les llega a salvar la vida a ellos muchas veces (lo cual rompe con el estereotipo de damisela en apuros que necesita un hombre que la rescate). Y es que eso el lo bueno de este trío de amigos: hablan de apoyo y ayuda, pero no de dependencia.

Otra de las características de Hermione es que en ningún momento busca el amor como objetivo principal de su vida. Lo encuentra por el camino de forma natural pero nunca lo fuerza. En realidad sus dos únicos objetivos son estudiar y luchar por los valores que ella cree importantes. Algunos de estos valores son la igualdad entre hombres y mujeres, la defensa de criaturas mágicas y de animales, la igualdad de clases y la capacidad individual de cada persona.

Y es que Hermione Granger es un reflejo de su autora, J.K. Rowling. Su nombre real es Joanne Rowling y ya aquí podemos ver la marca de la desigualdad de género en ella. Joanne tuvo que ocultar su nombre tras las iniciales J.K. porque temía que sus libros no se vendieran por ser obra de una mujer. Le negaron la publicación en muchas editoriales y no fue hasta que el hijo de un editor leyó Harry Potter, que consiguió publicarlo.

Rowling ha sufrido desigualdad de género durante su vida y su carrera profesional. Es por esto que se ha asegurado de plasmar valores feministas y de igualdad en sus novelas. Además de crear personajes femeninos fuertes e independientes, en Harry Potter promueve valores como la bondad, el altruismo, la responsabilidad o el amor (no solo sentimental sino el maternal, el fraternal o el amor por los animales). Estos valores, tradicionalmente asociados a cualidades femeninas, son compartidas (e impartidas) por la mayoría de personajes de la saga, no solo los femeninos. Incluso personajes estereotípicos como Draco Malfoy terminan evolucionando y aprendiendo algunos de estos valores. 

Harry Potter es mucho más que un libro para niños y adolescentes. Habla de valor, de amistad, de lucha, del alma, el destino, el feminismo y el racismo. Solo hay que ir más allá de las palabras y leer el subtexto dentro de cada historia. Cada personaje, cada lugar, cada circunstancia, tienen algo sobre lo que reflexionar o aprender. Y es que Joanne Rowling, de igual manera que Hellen Keller, George Sand o Virginia Wolf, es una importante feminista que se mueve en pos de la igualdad de género a través de las palabras.