Explotación y exploración: dos motivos por los que las compañías siempre fallan

Explotación y exploración: dos motivos por los que las compañías siempre fallan

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Hay dos razones claras por las que una empresa puede fallar: hacer siempre lo mismo o promover solo lo nuevo. Por eso lo ideal sería conseguir un equilibrio. Lo dice el estratega de negocios Knut Haanes en una charla TED. Y se basa en dos conceptos creados por Jim March: la exploración y la explotación.

Explorar significa imaginar cosas nuevas. Arriesgarse. Buscar constantemente nuevos productos. Innovar. Pablo Picasso, Marie Curie o Neil Armstrong fueron grandes exploradores. La explotación es todo lo contrario. Significa tomar conocimiento de lo que tenemos. Y mejorarlo. Tiene que ver con que nuestros trenes lleguen a tiempo o que los precios de un buen producto sean ajustados. La explotación a simple vista no parece arriesgada. Pero si solo nos dedicamos a explotar puede convertirse en un riesgo enorme a largo plazo. Y que pase como con un grupo de pop que toca el mismo tipo de canciones desde hace años. Que aburren.

Solo un 2% de las empresas son capaces de explorar y explotar de manera efectiva. Y en paralelo. Pero cuando lo consiguen, los beneficios son enormes. Nestlé desarrolló Nespresso, Lego apuesta por las películas de animación y Toyota ha sido la primera marca en desarrollar coches híbridos. Pero, ¿por qué resulta tan difícil llegar a este equilibrio? Knut Haanes lo resume en un par de trampas que todas las empresas deberían evitar.

1. La búsqueda perpetua.
Descubrimos algo nuevo pero no consolidamos la idea. Y en vez de seguir trabajándola, creamos algo nuevo. Y es que cualquier innovación necesita entre 10 y 20 años para ser efectiva. Pero nunca le damos la oportunidad, y solemos cambiarlas demasiado a menudo.

2. La trampa del éxito.
Cuando hacemos algo bien es difícil cambiar.  El éxito hace que nos creamos invencibles. Pasa en las empresas. Y con las personas.

Ilustración de Portada de Celeste Ciafarone.