Tranquilos, vuestra frustración es positiva para los bebés

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Tranquilos, vuestra frustración es positiva para los bebés

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El tiempo es limitado y nuestra energía también. Por lo que muy a menudo nos apetecería procrastinar o simplemente tirar la toalla. No lo hagáis, primero por vosotros y después por vuestros hijos. Porque se ha demostrado que los niños pequeños pueden aprender el valor del trabajo duro observando cómo los adultos luchan contra una tarea complicada.

La mayoría de padres tratan de ocultarles a sus hijos sus problemas, dificultades o frustraciones. Delante de su bebé todo tiene que ser perfecto. Pero puede que sea más positivo que los pequeños perciban la realidad tal y como es en vez de sobreprotegerles demasiado. A fin de cuentas, algún día van a descubrir el pastel, ¿no?

La comunidad de científicos cognitivos está empezando a interesarse sobre los motivos que llevan a los niños a esforzarse o no en todas esas situaciones que son nuevas para ellos. De hecho varios estudios han demostrado que existe una relación evidente entre la persistencia y el éxito académico. Los niños que piensan que el esfuerzo lleva al logro superan a los que prefieren confiar en sus habilidades. ¿Pero cómo aprenden los niños que el esfuerzo vale la pena?

Todos sabemos que los bebés son grandes observadores del mundo social, pequeñas máquinas de aprendizaje. Los niños pequeños pueden generalizar conceptos abstractos, relaciones causales y roles sociales a partir de unos pocos ejemplos. Por lo que también son capaces de aprender cómo funciona el esfuerzo.

Un estudio reciente ha demostrado que los bebés que previamente observaron a un adulto persistir y tener éxito en una situación determinada, imitaban el esfuerzo en una tarea totalmente diferente. De modo que no copiaban un comportamiento concreto sino que procesaban el valor del sacrificio. Todo ello sin necesidad de que el adulto estuviera pendiente del pequeño, por simple observación.

Foto de Portada de The Animals Observatory.