La curiosidad = La antesala de la creatividad

La curiosidad = La antesala de la creatividad

- 7 February 2018

Ho sentim, aquesta entrada està disponible només en Espanyol Europeu. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.

¿Ser mayor y curioso? Difícil. No, qué va. Las malas lenguas dicen que cuando crecemos perdemos poco a poco nuestra curiosidad. Que no hay nada como la inquietud y ganas de descubrir de un niño. Pero no es tan difícil encontrarnos de nuevo con la inocencia y ganas por investigar que poseíamos cuando teníamos cinco años. Al fin y al cabo, la curiosidad es una actitud frente a las cosas. Y que todos podemos adoptar. Es definible en puntos. Se trata de ser osado. También de ser un buen entrevistador. Y de tener la mente abierta. ¿Tú lo eres? ¿O querrías serlo más? Pues empieza el camino matando la curiosidad sobre cuáles son las características que definen a la gente curiosa.

No tienen prejuicios

Tienen la mente abierta. No tienen prejuicios ante nada ni nadie. Porque adoran explorar todo aquello que no conocen y para hacerlo bien, hay que ir ligero de expectativas previas. No juzgan a nadie antes de una larga conversación. No describen un lugar sin haber estado un buen rato en él. No se ven capaces de catalogar una canción sin haberla escuchado mínimo veinte veces. Son poco amigos de los tabúes. De las concepciones de los demás. Quieren descubrirlo todo por sí mismos, sin que lo que los demás puedan decir de algo tenga la más mínima influencia en ellos.

Hacen muchas preguntas

¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué? El curioso pregunta incansablemente. Y no acepta un “sí” o un “no” por respuesta. Siempre quiere más. Escuchar largo y tendido lo que el otro tiene por contar. Le dejan tiempo. Sufren complejo de entrevistadores profesionales. Y su mayor virtud no es solo la de hacer muchas preguntas, sino saber escuchar. Solo así se extrae lo más importante y solo de esta manera serán capaces de plantear las preguntas adecuadas. Las personas curiosas hace tiempo que entendieron algo que la mayoría parece obviar: es más importante saber escuchar que saber hablar.

MinniHavas-TiempoIlustración de Minni Havas

Siempre tienen tiempo para la curiosidad

Ser curioso conlleva tiempo. No es inspiración divina. Es trabajo duro. Y ellos lo sacan de hasta de debajo de las piedras. Encuentran las horas para centrarse en aquello que les interesa. Para investigar, buscar y formarse. Convierten su curiosidad en su hobbie más potente. Saben lo importante que es desconectar para conectar y poder dar rienda suelta a sus inquietudes. Olvidémonos de la imagen del creativo vago y desorganizado. Hay orden y trabajo duro detrás de cada acción creativa y curiosa. Y todo ello conlleva horas, días, semanas, meses y años de dedicación.

Adoran las sorpresas

Mucha gente se siente incómodo ante las sorpresas. Porque les sacan de sus casillas. Les llevan a improvisar, a tener que actuar de algún modo que no esperaban. Los curiosos las adoran. Son un reto para ellos: un camino de exploración. Por eso una persona curiosa siempre adorará probar nuevos tipos de comida, viajar a lugares que no ha visitado antes, leer un libro o ver una película por primera vez… En la sorpresa encuentran la oportunidad de desarrollarse como no lo habían hecho hasta entonces. De inventar.

Estar presentes - Adara SánchezIlustración de Adara Sánchez 

Siempre están presentes

El uso que damos a la tecnología tiene un problema estructural: nos impide estar presentes. Las nuevas generaciones están cada día menos pendientes de lo que pasa delante de ellos y más obsesionados con lo que hay lejos. Hablando con alguien que no está cerca a través de WhatsApp. O espiando un restaurante que se encuentra en la otra punta del planeta gracias a Instagram. Los curiosos nunca pierden ese interés por lo que les rodea. Están presentes, tomando constancia de su cuerpo y la relación que establecen con el entorno. Escuchando bien a quién les habla. Pendientes de todos los elementos que tienen cerca.

Les encanta equivocarse

El curioso es adicto al error. Equivocarse es un camino de aprendizaje maravilloso. Ellos lo saben y por eso adoran fallar. Porque les obliga a repetir sus acciones. A reconstruir y repetir. A probar lo mismo de nuevo, de otra manera: teniendo que maquinar una solución distinta. Inventar caminos originales y nuevas maneras de hacer es aprender cosas que no sabíamos sin obligarnos a olvidar todo aquello que hemos aprendido en nuestra equivocación. Equivocarse es un arma creativa potentísima. Necesaria.

No les asusta el “No sé”

A un curioso lo mueve la sed de aprender. Pero no el ansia de demostrar su sabiduría. Por eso no les da verguenza aceptar su desconocimiento sobre cualquier cosa. No les importa contestar con un “no sé” cuando alguien les pregunta acerca de algo. Quieren saber más y para poder hacerlo es necesario admitir lo que no se sabe. Y asegurarse que los “no sé” no se repiten. El curioso es un maestro de ganar inteligencia con su propia ignorancia.  

InaStanimirova-RiesgosIlustración de Ina Stanimirova 

Toman riesgos

El pasado nos enseña muchas cosas. Pero también hace que crezcan miedos dentro de nosotros. Traumas y temores que nos frenan en presente y futuro. Las personas curiosas rechazan ese pánico. No se dejan intimidar por una mala experiencia. De hecho, todo lo contrario. Se arriesgan de nuevo. Obvian el peligro y se lanzan a la piscina. Muchos adultos dejan de ser curiosos y buscar sensaciones nuevas precisamente porque viven obsesionados con entender todo lo que les ha pasado ya. Una persona curiosa está en constante evolución y quiere nuevas respuestas. Pero sobre todo ansia nuevas preguntas que hacerse.

*La ilustración de portada es de Paula Bonet