Dosis de amor imperfecto para el catorce de febrero

Dosis de amor imperfecto para el catorce de febrero

- 14 February 2018

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Cansados del amor romántico de película. De todos los estereotipos que el cine ha construído y hecho fuertes durante décadas. Cero reales y nada creíbles. Que ya sabemos que no existen. Que no empatizamos. No nos vemos reflejados e identificados. Esto no significa que el amor real tenga que ser frustrado y acabar en ruptura. O hacernos infelices. Pero sí tener defectos. Tocar de pies en el suelo y despegarnos de las utopías. Para romper con todos estos prototipos, proponemos diez títulos cinematográficos de “amor creíble”. Con imperfecciones y deficiencias. Lo admitimos: la mayoría no acaban bien. Pero eso no les hace menos bonitos. Todo lo contrario: nos hablan directamente y los entendemos.

In the Mood for Love

Fa yeung nin wa (Wong Kar-wai, 2000)

Hong Kong de los sesenta. Relación de vecinos. Chow y Su, respectivamente casados, se enamoran. Empiezan a encontrarse a solas y acaban entablando una amistad. Se reconfortan el uno al otro, se ayudan y entienden como no lo logran en su matrimonio. Pero se convencen incansablemente de seguir con el orden establecido y no arriesgarse. In the Mood For Love (su título en inglés) es una de las grandes referencias cinematográficas de lo que llevamos de siglo. Una estética inigualable. Cada plano acaba por convertirse en una fotografía perfecta. Pocas maneras más sutiles (y vivas) hay de representar el deseo contenido.

Call Me By Your Name

Call Me by Your Name (Luca Guadadigno, 2018)

Es difícil no verse representado en Call Me By Your Name. Frustración ante la imposibilidad de un “amor perfecto”. Que respira pasión. Que nos protege de los males. Y que sentimos atemorizados por una fecha de caducidad inevitable. Con localización de ensueño: villa italiana un verano de 1983. Elio, de diecisiete años, cae rendido ante Oliver, visita temporal. Relación in crescendo que presenta su clímax cuando todo tiene la obligación de terminar. Orgánica, sincera y sensual. Todo ello, con la banda sonora perfecta para acompañar tanto afecto y deseo.

The Eternal Sunshine of the Spotless Mind

The Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Michel Gondry, 2004)

Atracción de polos opuestos. Ciencia – ficción. Clásico cinematográfico romántico. Explora el papel que la memoria tiene en nuestras vidas y, especialmente, en nuestras historias amorosas. Cuenta la historia de Joel y Clementine, que se enamoran en un viaje de ferrocarril. En realidad, son ex-novios. Pero un lavado de memoria de ella no permite el recuerdo. Y así en bucle. Juego de olvido y reencuentro. Homenaje a las primeras veces, pero también a las últimas de una relación.

Jeux d'Enfants 2

Jeux d’Enfants (Yann Samuell, 2003)

Amor de gusto casi macabro. Un juego de niños interminable que empieza a doler con el paso de los años. Sophie y Julen encarnan una de las historias más puras de amor-odio del cine moderno. Extravagante. Una fábula de amor casi burlesca. En su relación hay celos, orgullo en grandes cantidades y regusto tóxico. Pero también ternura, estima y deseo. Con el añadido mágico que los actores que la protagonizaron con apenas treinta años, Marion Cotillard y Guillaume Canet, se convirtieron en pareja años más tarde. Esperamos que con un toque menos negro.

Only Lovers Left Alive

Only Lovers Left Alive (Jim Jarmusch, 2013)

Estética de videoclip. Oscuridad y tonos intensos. Amor vampiresco. Pero no como al que nos tienen acostumbrados las modas juveniles de los últimos años. Jarmusch nos cuenta la historia de almas solitarias: Adam y Eve. Que se necesitan a temporadas. Y van reencontrándose durante periodos de su condición inmortal. Porque el sustento de su alma pide sus épocas de romance, pero también el alimento de su ego en largas etapas de soledad. Dandismo gótico y amor basado en lo intelectual. En ser amantes de la música y los libros. Definición del amor atemporal.

Jules et Jim

Jules et Jim (François Truffaut, 1962)

El eterno debate. ¿Puede alguien amar a más de una persona? Catherine se enamora de Jules y de Jim, un austriaco y un francés que se hacen amigos tras la I Guerra Mundial. Se establece entre los tres un trío amoroso. Transparente y sincero. Sin hipocresías. Un relato sobre la naturaleza del amor, también de la amistad. Y el encanto lo pone el personaje de Catherine: complejo. De interminables capas emocionales, sin ser especialmente perspicaz o verdadera. Pero extremadamente real. Tierna, dramática y pasional.

The Dreamers

The Dreamers (Bernardo Bertolucci, 2003)

Matthew es un estudiante estadounidense de intercambio en París. Se enamora de Isabelle. Y empieza a ser partícipe de la atópica relación que esta mantiene con Theo, su hermano. París en el mayo del 1968. En un contexto de revolución cultural, los tres jóvenes crean su espacio de aislamiento. Paraíso de descubrimiento de su sexualidad. Creen ser parte de toda la revolución del ambiente cuando en realidad están dando vida a un retiro personal. De fantasía y desenfreno. De sentimientos mezclados y exploración personal. Bertolucci nos brinda esta obra. Fresca y atrevida.

Brooklyn

Brooklyn (John Crowley, 2015)

Ellis abandona su casa, en la Irlanda rural, y pone rumbo a Nueva York. Allí espera encontrar todas las oportunidades que su país no le ofrece. Joven y dispuesta, pero un poco asustada. Con los meses emprende un camino difícil para lograr entender quién es y a qué lugar quiere pertenecer. Y en la travesía conoce a Tony, un americano de descendencia italiana. Ingenuo, simple y amable. Pero Brooklyn no es solo una historia de amor. Es un milimétrico y sensible retrato histórico. Sobre miles de emigrantes irlandeses a Estados Unidos. Nos habla de las esperanzas que ponen en su futuro en el nuevo país. Ilusiones que se ven a menudo nubladas por sus miedos y nostalgia.

Her

Her (Spike Jonze, 2013)

Romance futurista. Planteado en un panorama en que las tecnologías han invadido incontrolablemente nuestras vidas. Pero aún así, el sentimiento amoroso sigue estando allí. Dando rienda suelta a nuestros sentimientos más primitivos. Al deseo y valor de compartir nuestra vida con alguien. O a la impotencia de sentirse solo. El amor como aislamiento. Como una actitud que nos separa de la realidad. Jonze hace un retrato del ser humano actual y su dependencia tecnológica. Pero sobretodo, defin el amor. Con todo lo que conlleva: lo bueno y lo malo. Lo real.

Blue Valentine

Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010)

El peso del tiempo. El (¿inevitable?) debilitamiento del romance. Blue Valentine es el nacimiento, desarrollo y muerte de una historia de amor. Un matrimonio que se consume. Y que tras años de sacar lo mejor de dos personas, acaba destapando las peores conductas humanas. La ilusión se convierte en cansancio. Las ganas en fastidio. Y la pasión en monotonía. Es el romper con la ingenua idea del amor romántico. Una historia con defectos, sin arquetipos increíbles.