Serena del mar: construyendo una ciudad sostenible

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Serena del mar: construyendo una ciudad sostenible

Daniel Haime planea transformar un espacio que su familia compro en 1968 de más de 10.000 m2 a las afueras de Cartagena (Colombia) en una metrópolis sostenible. Se llamará Serena del Mar. Y aunque suene utópico su plan es abastecer la ciudad con un hospital de categoría, viviendas de bajos ingresos, escuelas estatales, un puerto deportivo, un hotel de lujo y restaurantes frente al mar. Pero sobre todo en una ciudad verde donde la naturaleza guíe al diseño.

Parece un momento propicio para construir una nueva ciudad en Colombia. En 2016, el gobierno y el grupo rebelde de las FARC firmaron un acuerdo de paz que puso fin a 50 años de conflicto. Un optimismo cauteloso impulsa la economía. Bogotá y Medellín (las ciudades más grandes del país) se han convertido en modelos de diseño urbano inteligente. Pero Cartagena es un buen ejemplo de cómo no expandirse. Con el tiempo los rascacielos para los ricos han brotado a lo largo del paseo marítimo y los asentamientos pobres han crecido en áreas propensas a inundaciones.

El plan ha sido elaborado por EDSA, una empresa estadounidense especializada en sostenibilidad, urbanismo y paisajismo. Su diseño aborda dos grandes retos: cómo construir una ciudad pensando tanto en el rápido crecimiento de la población como en el cambio climático. Las tres cuartas partes de la ciudad serán parques: protegiendo estuarios, manglares y árboles saman. También se están abriendo canales para que el agua del mar pueda refrescar los manglares. Y los cimientos de los edificios están elevados por encima del nivel del mar para protegerse contra las mareas.

Pero es la sensibilidad del equipo de Haime hacia las cuestiones sociales lo que hace de Serena del Mar un proyecto tan inusual. Muchos de los habitantes de Cartagena huyeron de la violencia a las zonas rurales. Y hace décadas un grupo de refugiados se asentó en una playa que ahora forma parte de Serena del Mar. De modo que EDSA tiene la obligación legal de acordar con ellos la forma en la que harán crecer esa zona. Por eso han prometido que sus hogares se quedarán donde están y que además Serena del Mar incluirá educación y empleos para todas estas personas.