Playa en invierno, nieve en verano

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Playa en invierno, nieve en verano

Alex Guimerà es productor, director y diseñador. Para él la realización y la postproducción audiovisual = ARTE. Después de trabajar en cine, tv, publicidad y diseño, en 2009: funda Several Studio. Y entre otros proyectos dirige la película de animación documental histórica “Un día vi 10.000 elefantes”. Con ella cierra un ciclo. Y en 2016 abre otro montando Hic & Nunc Filmworks: un estudio creativo + productora audiovisual. Le obsesionan los detalles,  piensa las cosas mil veces antes de hacerlas. Y si tiene clara una cosa es que la estética siempre tiene que ser funcional.

Alex Guimerà

Me gusta
el cine, la música, las carreteras con curvas y los vermuts de los domingos.

Detesto
las prisas.

Admiro
la gente que no tiene miedo a equivocarse.

Me enfada
la prepotencia, la hipocresía y la intolerancia.

Sueño con
la playa en invierno y con la nieve en verano.

Mi mejor defecto es
pensar dos o tres veces las cosas antes de hacerlas.

No me dejan dormir
muy pocas cosas.

Cuando trabajo,
trabajo, como decía un exjefe: «¿Estamos trabajando o estamos de coña?».

Lo mejor de mi trabajo es
la libertad, en todos sus sentidos.

Y lo peor,
como me dijo una vez Ricardo Rousselot: «Somos como los curas, trabajamos 24h al día».

Me obsesionan
los detalles.

Me da miedo
ir en moto sin guantes.

No puedo vivir sin
café por las mañanas.

Mi proceso creativo es
siempre diferente.

Me inspira
casi todo, es cuestión de tiempo.

Para mí, tener una profesión creativa significa
no saber cuando te van a pagar las facturas.

Me gustaría trabajar/colaborar con
MK12, Digital Kitchen, Elastic o Vallée Duhamel.

Si tuviera que recomendar el trabajo de alguien sería

el de Hungry Castle, Frankie de Leonardis, Javier Jaén, Ricardo Rousselot…o Miquel Xaus, mi mecánico.

Lo que poca gente sabe de mí es que
durante muchos años hice patinaje artístico.

En mi nevera nunca falta
birra.

Si no viviera donde vivo, viviría en
cualquier lugar del mundo donde haya un enchufe, wi-fi y buen rollo.

Si no me dedicara a lo que me dedico, sería
otra persona.

Mi lema de vida es
«El dinero y los cojones, para las ocasiones». Lo decía mi abuelo muy a menudo y con los años me he dado cuenta de que es aplicable a infinidad de momentos y situaciones.

De aquí a 10 años me imagino en
cualquier lugar, con mi hijo y mi chica, haciendo cosas nuevas pero con más canas.