Imprimirte el desayuno ya es posible (y comértelo después, también)

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Imprimirte el desayuno ya es posible (y comértelo después, también)

Imagina imprimir un pastel diseñado por tu chef favorito. Probar un postre tradicional de cualquier parte del mundo con un solo click. O todavía mejor: poder tener un control nutricional sobre todos tus platos. Suena futurista, ¿no? Pues todo apunta a que en unos años podremos descargarnos una receta, imprimirla en 3D. Y comérnosla. La mayor revolución gastronómica ya está aquí.

Del mismo modo que las impresoras 3D imprimen objetos. Este prototipo ha conseguido hacer lo mismo con comida. La impresora ha sido confeccionada por un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia. Y la verdadera revolución se encuentra en la posibilidad de imprimir varios ingredientes a la vez. Ingredientes que no se pueden cocinar ni con la misma temperatura. Ni con las mismas condiciones.

El prototipo distingue dos tipos de impresión. La primera consiste en usar polvos y agua, de modo que el plato se crea en el propio momento de la impresión. La segunda se asemeja a una impresora convencional. Pero en vez de tinta, utiliza materiales comestibles. Queso, chocolate, sirope. O cualquier tipo de crema.

Lo que queda por ver es si este tipo de impresora 3D entrará en las cocinas convencionales. Si realmente dará un giro de 180 grados a nuestra forma de cocinar. O si la utilizarán artistas de Food Art para crear sus obras. ¿Qué pensará Antoni Miralda sobre esta nueva forma de cocinar?

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Foto de Portada de Antoni Miralda.