Emilio Villalba pinta la belleza del desastre humano

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Emilio Villalba pinta la belleza del desastre humano

- 12 marzo 2018

Desastre, desorden, disonancia. Emilio Villalba es retratista. En el significado más elemental de la palabra. En sus pinturas aparecen rostros, pero son distintos a los que hayas visto surgir de un pincel anteriormente. Deformados, alterados y desfigurados. Su autor tiene una manera muy particular de entender, y a la vez admirar, la condición humana. Y de eso se trata su obra: de plasmar lo que hay debajo de lo que se ve. Una exploración, un examen de nuestra consciencia.

De tonalidades apagadas, los retratos de Villalba quieren personificar “la presión omnipresente en la que creo que todos vivimos”. El entorno que nos aprieta y altera nuestro ser. Choque entre persona y sociedad. Enfrentamiento entre el río interior de emociones que cada uno vive y lo que el resto dicta que debería sentir.

Este entender de las relaciones sociales da lugar a obras únicas. Representaciones que encuentran la belleza en el desastre. En figuras borrosas y tenebrosas. Retratos que el artista crea a través de reinventar el rostro, alejarlo de lo que conocemos. Con repetición de formas: eco de emociones. Colocando partes de la cara “fuera de lugar” creando ubicaciones alteradas. Ausencia y abuso de las facciones faciales. Tensión y sobriedad. Sensibilidad en el desastre y el desorden. El caos como reflejo de la relación entre humanidad y sociedad.

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