Destapamos el mito de que la tristeza aumenta la creatividad

TheCreativeNet-Mirena Ossorno

Destapamos el mito de que la tristeza aumenta la creatividad

Un estudio del psicólogo Eddie Harmon ha demostrado que la variable emocional que influye en nuestra capacidad creativa no tiene nada que ver con estar felices o tristes, sino con la intensidad. Los participantes se mostraron mucho más atentos a los vídeos que les generaban motivación. La pasión y el entusiasmo son, en realidad, los mejores ingredientes para la creatividad. Pero también la rabia o la exasperación.

Los investigadores mostraron a los participantes una serie de vídeos de gatitos y otros de postres deliciosos. Ambos despertaron sentimientos positivos, claro. Pero mientras los primeros desencadenaron una baja intensidad motivacional, los segundos la activaron. Pasó algo similar con vídeos que generaban emociones negativas. La tristeza resultó ser una emoción de baja intensidad motivacional mientras que el asco generó todo lo contrario. De modo que las personas que experimentan emociones intensas o extremas son mucho más creativas.

Al final se trata de intensidad y no de felicidad o de tristeza. Aunque muchos artistas aseguran que solo están inspirados cuando están tristes. O al menos, eso les parece. Para muchos la obra de Bukowski, Wolf, Baudelaire, Van Gogh o Caravaggio no habría sido la misma si estos hubiesen sido personas perfectamente felices. La melancolía nos hace meditar y coger perspectiva, sí. Por lo que a simple vista nos hace sentir mucho más creativos. La tristeza es necesaria. Si no, ya la habríamos perdido en el transcurso de la evolución. Pero la tristeza no aumenta nuestra capacidad creativa.

Siente lo que quieras pero siéntelo con todas tus fuerzas. ¿Y qué puede ser más intenso que sentirlo todo a la vez? La investigadora Christina Fong investigó los efectos de la ambivalencia emocional. ¿Qué pasa si sentimos emoción y frustración a la vez? Que aumenta nuestra sensibilidad. E inevitablemente aumenta nuestra capacitad creativa. Al tratarse también de una emoción inusual, nuestro cerebro se activa. Cualquier situación o acontecimiento inesperado nos hará sentir una mezcla de nuevas emociones que se traducirán en ideas y soluciones mucho más novedosas. Por eso la rutina es el peor enemigo de la creatividad.

Foto de portada: Mirena Ossorno