Vivir en una eterna adolescencia es bueno para nuestro cerebro

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Vivir en una eterna adolescencia es bueno para nuestro cerebro

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Por problemas económicos muchos jóvenes todavía se ven obligados a vivir con sus padres. La adolescencia ha pasado a durar 15 años, dos veces más que en los años 50. Por lo que existe una gran preocupación de que esta dependencia pueda conducir a una inmadurez duradera. Y que esto se traduzca en una incapacidad generalizada para asumir responsabilidades.

Pero según una serie de investigaciones la situación puede que no sea tan catastrófica. Parece que extender la adolescencia puede hacernos más capaces en la edad adulta. Y es que existe una ventaja para aquellos que prolonguen su juventud. Lejos de contribuir en una inmadurez emocional, puede que nuestro cerebro reciba más oportunidades de crecimiento.

¿Por qué? Biológicamente la adolescencia sirve para preparar nuestro cerebro para la independencia. Por lo que también es el momento en el que está mucho más abierto. De manera que nuestra capacidad de aprendizaje es mayor, eso sí, siempre que el entorno sea estimulante intelectualmente hablando.

Foto de Portada de Gerard Estadella.