¿Qué mata la creatividad de los niños?

Jana Glatt

¿Qué mata la creatividad de los niños?

- 30 novembre 2016

1. La exigencia.

A nadie le gusta que le miren por encima del hombro. Ni que le exijan demasiado. A los niños hay que darles tiempo y espacio. Tranquilidad, privacidad y confianza. Sólo así se sentirán con energía suficiente para explotar todo su potencial.

2. La rigidez.

Muchos padres acostumbran a establecer limitaciones. O se muestran poco abiertos de mente. Para fomentar la creatividad de los niños es importante ser flexible y sensible a sus intereses. Hay que potenciar su entusiasmo y espontaneidad.

3. La impaciencia.

No es bueno pedir constantemente resultados. La creatividad tarda en arraigarse, desarrollarse y florecer. Requiere tiempo, esfuerzo y paciencia. Forzar a los niños puede ser contraproducente.

4. La duda.

Los niños sienten cuando sus padres no confían en ellos. Por eso es esencial ser optimista y transmitirles una perspectiva positiva

5. El aislamiento.

Algunos niños disfrutan trabajando de forma independiente. Pero ser excesivamente solitarios puede hacernos improductivos. Por eso es importante animar a los niños a conectar con amigos. Así recibirán estímulos externos, inspiración y apoyo.

6. La fatiga.

Cuando estamos cansados resulta difícil centrarnos. Por eso hay que ayudar a los niños a apreciar la importancia de descansar.

7. La indiferencia.

La apatía y el desapego son deprimentes. Sin un propósito es difícil despertar la creatividad. Hay que generar entusiasmo y curiosidad para conseguir inspirar a los niños. Y empujarles a probar su creatividad.

8. Las expectativas.

Las metas que no son alcanzables no son atractivas. Es importante crear objetivos sensatos. Desafiantes, pero no imposibles.

9. La parálisis.

Es importante ofrecer algún refuerzo constructivo cuando un niño experimenta algún éxito, por pequeño que sea. Hay que evitar que los niños se queden estancados, motivarles para seguir adelante.

10. La complejidad.

Tener demasiados frentes abiertos a la vez puede ser perjudicial. Los niños que tienen que hacer malabarismos se abruman e inmovilizan. Hay que optar por la simplicidad. Ayudar a los niños a encontrar esa zona de confort en la que se sientan seguros de sí mismos.

Foto de Portada de Jana Glatt.