¿Por qué nos cuesta tanto adaptarnos?

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¿Por qué nos cuesta tanto adaptarnos?

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Albert Einstein dijo: «Dios no juega a los dados con el universo». A lo que Niels Bohr le respondió: «Einstein, deja de decirle a Dios qué tiene que hacer». La burla de Ohr se convirtió en un punto de inflexión en el mundo de la física hacia un mundo cuántico de probabilidades. Dejando así de lado el universo determinista. Y es que incluso Einstein no pudo adaptarse cuando se enfrentó a sus creencias básicas. Lo que condenó la última parte de su carrera. Pero Einstein no fue el único que se resistió al cambio. Cuando nuestras creencias centrales son cuestionadas, todos nos resistimos.

Tendemos a pensar que experimentamos el mundo como es. Todo lo que vemos y oímos lo guardamos como conocimiento. Pero en realidad lo que hacemos es filtrar información. Lo que creemos saber no es lo que realmente es. Existen conexiones en nuestros cerebros llamadas sinapsis que se desarrollan con el tiempo. Y se fortalecen cuando las usamos. Por eso a medida que pasan los años se nos hace más complicado imaginar nuevas posibilidades. Nuestros modelos mentales se convierten en instintivos y nuestras prácticas se convierten en la forma correcta de hacer las cosas. Este efecto se vuelve aún más fuerte si nos damos cuenta que nuestros modelos mentales son los responsables de nuestro éxito. Justo como le pasó Einstein.

Nuestras experiencias anteriores tienden a cegarnos ante las nuevas posibilidades. Incluso se demostró que tendemos a conformarnos con las opiniones de los que nos rodean incluso si nos parecen erróneas. Como Thomas Kuhn señaló en «La estructura de las revoluciones científicas», los nuevos paradigmas no aparecen de golpe. Llegan como una serie de anomalías que consideramos casos especiales. El mundo es un lugar desordenado y cada regla tiene sus excepciones. ¿No? Otra barrera a la adaptación es el coste que normalmente implican los cambios. ¿Cuánto tiempo, esfuerzo y recursos queremos gastar en una corazonada? Especialmente cuando nuestros propios instintos y los que nos rodean nos dicen que nuestro curso actual es el correcto. Parece que siempre han sido tiempos difíciles para la creatividad.

Foto de Portada de César Segarra.