Los mejores científicos también son artistas

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Los mejores científicos también son artistas

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Lo dijo Albert Einstein, y se refería a lo importante que es el pensamiento creativo en la ciencia. Aún así, los científicos no tienen fama precisamente de creativos. Su método se basa en el análisis de datos, la estadística y en la mayoría de ocasiones, en los resultados de estudios anteriores. Del mismo modo que el cubismo nació a raíz del impresionismo. ¿No? Tener referentes es crucial, en cualquier disciplina. Lo importante es saber cómo transformarlos en algo original.

En 1926 el psicólogo Graham Wallas escribió «The Art of Thought» donde reflexionaba sobre la relación que existía entre los procesos científicos y la creatividad. Desgranó el proceso creativo en 4 estadios: preparación, incubación, iluminación y verificación. Un método que, en realidad, no parece diferir tanto del análisis científico.

Unos años más tarde, el científico y profesor de la Universidad de Nuevo Méjico Rex Jung, revisó el trabajo de Wallas y afirmó que, en realidad, en el momento de incubación de una idea, nuestro cerebro utiliza las mismas conexiones que cuando hacemos un brainstorming. Eso significa que utilizamos las partes del cerebro dedicadas a soñar despiertos y a la imaginación. El problema llega cuando las conexiones cognitivas de nuestro cerebro prefieren implementar una idea preconcebida en vez de esforzarse en crear alguna nueva. Y al final las personas realmente creativas –artistas o científicos- son aquellas que saben moverse con facilidad entre estas conexiones.

En la ciencia, antes de llegar a una respuesta, debe valorarse el proceso. Por eso muchos científicos coinciden en que es importante conocer los métodos que sigue nuestro cerebro para llegar a dicha solución. Sólo así seremos capaces de, primero, rechazar las opiniones o ideas preconcebidas y, después, reflexionar e imaginar nuevas posibilidades. Puede que la creatividad sea innata, pero debe cultivarse. Y está claro que tanto los científicos como los artistas más creativos son siempre tachados de locos al principio. Y eso es porque sus cerebros saltan y juguetean entre los estadios de la incubación y la iluminación.

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