4 formas de encontrar la creatividad

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4 formas de encontrar la creatividad

Julie Burstein descubre cuatro formas de alcanzar la creatividad en su libro «Spark: How Creativity Works». No es necesario usarlas todas. Pero todas pueden llevarnos a ser más creativos. Y es que la creatividad puede nacer de diferentes formas. A través de experiencias personales, desafíos, limitaciones. E incluso pérdidas.

1. Experiencias.
La creatividad nace de las experiencias cuotidianas. Por eso es importante saber mirar a nuestro alrededor. Desde pequeños estamos sometidos a una serie de inputs que nos afectan necesariamente cuando somos adultos. Vivir en un sitio y no en otro. Unas vacaciones con tus padres. La figura de tu abuelo. El nacimiento de tu hermano pequeño. Tenemos que estar siempre abiertos a aquella experiencia que nos cambiará para siempre.

 2. Desafíos.
Pero las experiencias no son siempre positivas. Algunos artistas dicen que sus mejores obras surgieron después de un momento complicado. El escritor Richard Ford –ganador de un premio Pulitzer– sufrió dislexia durante su infancia. Incluso hoy en día lee más rápido en voz alta que en silencio. Pero en realidad este problema también le llevó muchos beneficios. El hecho de ser más lento que los demás le hizo fijarse y apreciar mucho más todas las cualidades del lenguaje. En realidad no tuvo que superar la dislexia, tuvo que aprender de ella.

3. Limitaciones.
Muchos artistas hablan también de lo importante que resulta forzar los límites de lo que pueden hacer y lo que no. Porque lo que no pueden hacer les ayuda a centrarse. Y a encontrar su propia voz. El artista Richard Serra fue a Florencia y tras empaparse de toda esa pintura renacentista se dio cuenta de que él nunca podría ni acercarse a ese nivel. Cogió todos sus cuadros y los tiró al río. Se mudó a Nueva York y unos años más tarde pudimos ver sus obras en el Moma. La pintura no era lo suyo. Pero sí el arte contemporáneo y la escultura.

4. Aceptar las pérdidas.
Para otros artistas resulta esencial saber mirar de cerca al rechazo, la angustia, el horror y la muerte. Aunque se trate de un espacio difícil de soportar. El educador Parker Palmer lo llama «la brecha trágica». Joel Meyerowitz hizo todo lo posible para poder fotografiar el Word Trade Center después del atentado del 11S. No quería que la historia se perdiera. Aunque doliera, tenía que hacer su trabajo. Y lo hizo. Día tras día, durante meses. Y el resultado fue alucinante.

Fotos de Portada de Carlota Guerrero.