Salva López
Fotógrafo

Lo que hace Salva López (32 años) es pura fotografía documental de autor. Y es que consigue abarcar proyectos comerciales, editoriales y personales con una misma mirada: la suya. Única y singular. Publica asiduamente en Monocle, el Wall Street Journal o The Sunday Telegraph. Pero han sido sus proyectos personales los que le han sacado del anonimato. Con Reig 26 mostró toda una vida entre cuatro paredes, la de sus abuelos. Y con The Green Courtain quiere enseñarle al mundo la cara oculta de la montaña de Monjuïc de Barcelona. Le gusta especialmente trabajar en analógico y es por eso que cuando no puede hacerlo, apuesta por conservar esos colores orgánicos y naturales.

Discover

© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López
© Salva López

Discover

Salva López: No me gustan los colores forzados

¿Por qué esta paleta de colores?

Son los colores que se van repitiendo en mis fotos. Me gusta hacer fotos naturales, sin colores ni historias. No me gustan los colores forzados.

¿Qué te transmiten?

A mí me gusta transmitir calma y tranquilidad. Que mis fotos tengan una especie de gama de colores que se asocien conmigo.

¿Dirías que el color tiene mucha importancia en tus fotografías?

El color es importante porque no soy un fotógrafo de blanco y negro pero no me baso en los colores a la hora de hacer una foto. Me gusta que mi obra siga una especie de gama pero no sería el elemento principal.

¿Los colores cambian mucho si utilizas una cámara analógica o si es digital?

Sí, totalmente. De hecho cuando trabajo en digital intento que parezca un poco analógico. Normalmente uso una cámara digital para los trabajos comerciales y una analógica para los personales.

¿Eres partidario de retocarlas?

Sí, retoco el color y no tengo ningún problema en borrar algo que creo que sobra.

¿Cambian mucho tus preferencias de color año tras año?

No, creo que más o menos tienen una continuidad aunque hayan evolucionado.

¿Tienes referentes que te influyan especialmente por los colores que utilizan?

Me interesa mucho el interiorismo y el mobiliario. Y al final es inevitable que te influencien ciertas tendencias. Quizá por eso ahora me gusta que mis fotografías sean algo más coloristas, basarme más en el color de lo que hacia antes. Si tuviera que decir un nombre diría que me gusta especialmente lo que hace Osma Harvilahti en tema de color.

Estudiaste Diseño Gráfico, ¿cuándo te diste cuenta de que lo tuyo era la fotografía?

Hace diez años que me compré mi primera cámara. Estaba trabajando en un estudio de diseño y empecé a hacer fotos por afición. Hacía las típicas de atardeceres hasta que le hice una foto muy potente a mi abuelo porque en ese momento vivía con él. De esa foto nació el proyecto Roig 26 que me sacó un poco del anonimato. Es la única foto digital del proyecto, el resto las hice con una cámara analógica. Después descubrí un tipo de fotografía que me gustó mucho, algo más documental. Y ya empecé a trabajar porque hay un tipo de revistas que buscan mucho este estilo de fotografía aplicado a una editorial o a un reportaje, como Monocle. Hasta que llegó un momento en que me di cuenta que me gustaba más la fotografía que el diseño gráfico, la verdad es que estuvieron conviviendo durante cuatro años.

¿Qué tipo de fotografía te interesa más?

Me gusta la fotografía documental americana. Ahora lo llaman nuevo documental porque tiene un punto personal y de autor.

¿Crees que es por tu estilo que publicas más fuera que dentro?

Ahora sí, acostumbro a trabajar para clientes de aquí pero para revistas de fuera. Creo que aquí las cosas funcionan más por amiguismo y fuera no pasa tanto.

Tus proyectos abarcan desde la fotografía comercial y editorial hasta proyectos mucho más personales. ¿Crees que tienes un sello parecido en todos?

Es lo que me gustaría, no sé si lo consigo. Supongo que en algunos proyectos más que en otros, pero mi objetivo es que convivan.

¿Las historias las buscas o te las encuentras?

Algunas me las encuentro y otras las busco. Pero sí que es verdad que aunque se trate de un encargo nunca sabes lo que te encontrarás. Siempre es una sorpresa. A veces buena y a veces mala. Siempre voy con una idea en la cabeza de lo que me quiero encontrar y hago todo lo que puedo para hacerlo. Es muy frustrante cuando no lo consigues y cuando lo hago me invade la adrenalina y no puedo parar de hacer fotos.

¿Con qué tipo de proyecto disfrutas más?

Disfruto tanto los comerciales como los personales, aunque en estos últimos te obligas a ser todavía más exigente. En este momento me interesa mucho el interiorismo y la arquitectura y cuando voy a fotografiar un lugar que me gusta lo disfruto mucho. Lo mejor de los trabajos editoriales es que accedes a personas y a lugares a los que nunca podrías llegar por tu cuenta. Me gusta la incertidumbre de no saber a quien llegaré a conocer.

¿Cómo nació el proyecto personal Roig 26?

En ese momento vivía con mis abuelos e hice esa primera fotografía. Su casa era muy estética y el color era muy importante. Un color mostaza mezclado con el cálido papel de pared. Tardé tres o cuatro años en dar por acabado el proyecto.

¿Y cómo fue con tu otro proyecto personal: The Green Courtain?

El proyecto de Montjuïc empezó diferente, fue buscado y no inesperado o fortuito como el de mis abuelos. En aquel momento estaba muy metido en un tipo de fotografía documental y busqué un lugar donde hacer fotos. De pasear por Montjuïc fui encontrando cosas que me interesaban y puliendo y enfocando el tema, que ha acabado más focalizado en la gente que vive ahí, en la otra cara de la montaña. Lo tuve parado un tiempo porque vi que no me gustaba todo lo que rodea la fotografía documental. Está muy politizado y a mí no me interesa hacer política con mis fotografías. Ahora lo he vuelto a retomar y estoy intentando encontrar un camino más personal dentro de este tipo de fotografía.

¿Qué buscas o qué debería tener siempre una de tus fotografías?

Que transmitan cierta paz o calma. Me interesa una cierta poesía visual o como quieras llamarlo. Publiqué un libros con la Editorial Terranova también de forma bastante fortuita que me parece muy poético. Fue en 2014 después de varios viajes con mi novia y después yo solo. Son todo fotografías de archivo, no las hice pensando en publicarlas en forma de libro. Es una combinación de paisajes en blanco y negro y en color. Me gusta que las imágenes transmitan algo, crear pequeñas historias. Cuando hago fotos no solo pienso en el cliente, también pienso en mí. Me gusta mezclar paisajes con detalles de interiores y personas. Para que todo en global funcione y explique algo, que es lo más importante.

¿Qué proyectos tienes a la vista?

Me gustaría acabar el proyecto The Green Courtain. Sigo haciendo fotos, viajando. Uno nunca para de hacer fotos. A nivel comercial me gusta mucho un proyecto que acabo de sacar con la marca Emea y que resume bastante todo lo que me gusta porque mis fotografías han acabado perfectamente editadas en un catálogo. Con un resultado tan bueno te sientes muy orgulloso. También me gustan las fotos que les hice a Xavier Corberó y a Miquel Barceló para Monocle. Son personas y espacios muy potentes.

¿Quiénes sois y qué hacéis desde el estudio Rocafort?

Soy yo junto a Yosigo. Como estudio nos repartimos los proyectos pero algunos los hacemos juntos porque pensamos que suma el hecho de que disparemos los dos. Para nosotros es como una competición sana, intentamos siempre sacar la mejor foto. La idea de Rocafort es que mute, que coja un estilo personal y que se convierta en una especie de personaje por sí mismo. Y el nombre viene de que cuando compartíamos piso vivíamos en la calle Rocafort de Barcelona.

¿Cómo te imaginas en 5 años?

Yo firmaría por estar igual. Me gustaría llegar a clientes potentes que me permitieran colaborar con otros buenos creativos, sobre todo en el ámbito de la moda y fuera de España. Mi intención es poner el pie en la moda, pero ahora mismo no tengo tiempo.

¿Te ves en un color en especial?

No creo que cambie demasiado. El color crema me gusta mucho. Supongo que iré mutando hacia colores más estridentes pero de momento me veo en tonos más naturales y analógicos.

Para acabar: ¿nos cuentas un sueño profesional?

Estar en una agencia top a nivel mundial.

Discover

Osma Harvilahti
Osma Harvilahti
Osma Harvilahti
Osma Harvilahti
Osma Harvilahti
Osma Harvilahti
Osma Harvilahti
Osma Harvilahti