Pepi de Boissieu
Directora de Arte Gastronómico

Comer es una de las necesidades más básicas que tenemos. Lo que comemos y cómo lo comemos explica quiénes somos. Lo hacemos por supervivencia, por placer pero también como acto social. Por eso Pepi de Boissieu (34 años) utiliza la comida como herramienta de comunicación y como medio para generar experiencias. Lo aprendió trabajando con el artista Antoni Miralda y después de la experiencia decidió crear su propio estudio al que llamó Baba Au Rhum y con el que unió dos de sus grandes pasiones: la gastronomía y la dirección de arte. Eso sí, siempre con un concepto detrás. No es food stylist, no hace caterings ni tampoco quiere alimentar a nadie. Su proyecto va mucho más allá. Ha trabajado para grandes firmas de moda o de mobiliario pero asegura disfrutar especialmente cuando sus proyectos abarcan una dimensión cultural o medioambiental.

Discover

Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Iris Humm
Ph: Adrianna Glaviano
Ph: Adrianna Glaviano
Ph: Adrianna Glaviano
Ph: Adrianna Glaviano

Discover

Pepi de Boissieu: Nunca alteraría un color natural

¿Por qué esta paleta de colores?

Son los colores con los que más trabajo. Terracotas, colores tierra, arena, ladrillo, piedra y verde. El color verde lo utilizo mucho porque trabajo con productos de la naturaleza. Representa todo lo orgánico, igual que el blanco piedra, que es un color que transmite que los alimentos no son sintéticos sino extraídos de la tierra.

¿Qué te transmiten?

Me transmiten realidad en cuanto a la organicidad de los colores. Con un color flúor o un neon el mensaje sería más sintético. Mi mensaje va ligado a la tierra, la naturaleza y el mediterráneo.

¿Qué alimentos utilizarías con estos colores?

Cualquier alimento verde, dan vida a cualquier plato. De todas formas nunca elijo los alimentos en términos de colores, a no ser que el proyecto lo mande, como por ejemplo, un proyecto que hice con la marca de cerámica Apparatu, con mi amigo Xavi Mañosa, en Londres, que era todo blanco sobre cerámica blanca. Para mí lo que prima siempre es el concepto y a partir de ahí elijo el color, la forma o el sabor que necesite ese concepto para fortalecerse.

¿Prefieres utilizar los colores naturales de los alimentos o alterarlos?

Prefiero no manipular los colores. No me gusta teñir la comida sintéticamente. Lo que sí que me interesa, si es posible, es elaborar un color a partir de un ingrediente natural. Por ejemplo con carbón negro activado, que es comestible.

¿Si te hubiera preguntado la paleta hace un año, habría cambiado mucho? ¿Cambian mucho tus preferencias de colores año tras año?

No, la verdad es que me encanta usar color. Soy bastante colorida en mi trabajo, no tengo mucha inclinación hacia esta esta estética nórdica, depurada, colores piedra, blancos y como un paisaje más glacial, en cuanto a colores. Sí, los colores seguirían por esta sintonía.

¿Tienes referentes que te influyan especialmente por los colores que utilizan?

Me inspiran muchísimo los colores de África, donde además no tienen miedo a mezclar colores que nosotros normalmente no asociaríamos. También me gustan mucho la paleta de colores que suele utilizar el diseñador Dries Van Noten, muy inspirados en la naturaleza.

¿Cómo y por qué decidiste empezar a utilizar la comida como medio de expresión artística?

En realidad es una historia que viene de hace más de quince años, cuando tuve un restaurante, aunque yo me había formado en dirección de arte y escenografía enfocado al cine y al teatro. De modo que estuve trabajando en ambos campos. Cuando vine a Barcelona empecé a trabajar con Antoni Miralda, que es un gran artista catalán que siempre ha usado la comida como medio de expresión. Fue él quien me inspiró a intentar crear un proyecto que vinculara la dirección de arte y la escenografía con la comida como medio de comunicación.

¿Qué aprendiste con Antoni Miralda?

¡Cantidad de cosas! Es una persona muy inspiradora y reveladora, pero si tengo que decir algo concreto sería su forma de pensar la comida. Con él aprendí que la comida es un voto político, una cápsula de información histórica, geográfica y social enorme. A partir de un pequeño alimento puedes hacer un viaje eterno y de colonización.

¿Cuál es la filosofía detrás de tu estudio Baba au Rhum? ¿Qué tipo de proyectos abarcáis?

Lo que más me divierte es cuando un proyecto me llama a investigar, a abarcar un contenido y a enviar un mensaje. Disfruto muchísimo cuando hay marcas que entienden mi trabajo y buscan hacer algo con comida pero que no tenga nada que ver con dar de comer. Porque yo no doy de comer al uso. También disfruto los proyectos culturales que parten de una investigación, de un tema que me inquieta o del que me interesa aprender. Cuando consigo que una investigación se convierta en una performance, una fotografía o una escena concreta.

¿Tienes algún alimento fetiche?

No soy muy fetichista le verdad. Pero me encantan los huevos, los huevos hechos de cualquier manera. Fritos, duros, pasados por agua, en tortilla, los huevos poché…¡Amo los huevos!

Tienes una relación estrecha con Nueva York.

Yo nací en Nueva York, soy de ahí, es mi ciudad, aunque tampoco me considero americana por mi forma de ser y mi mentalidad. Pero sí que es una ciudad esencial para mí. Además tengo una buena amiga que me ha hecho empezar a trabajar allí, Laila Gohar, que tiene un proyecto bastante similar al mío aunque con diferentes aproximaciones. Intentamos colaborar una vez al año.

¿Qué es lo último que has hecho con ella?

Hicimos un café efímero para Mini Cooper durante el Salón del Mueble de Milán. Un café que se basaba en diferentes experiencias. Cada instalación reflejaba un recurso vital de la tierra, de modo que apelaba a la conciencia que deberíamos tener sobre estos recursos.

¿Dirías que se entiende mejor tu trabajo fuera?

100%. Sí. Creo que en España todavía hay mucho miedo a experimentar en este terreno, sobretodo las marcas, porque sí que es verdad que a nivel cultural existen muchos proyectos de este tipo. Cuando se trata de un proyecto comercial para una marca vinculado a un evento por lo general los clientes tienen mucho miedo a no tener un catering detrás y a no dar de comer, que en realidad es lo opuesto a lo que yo hago. También creo que una marca tiene la responsabilidad de dar un mensaje. No tienes que dar una hamburguesa, tienes que contar una historia.

¿Qué dirías que esperan de ti las marcas que contactan contigo para que te encargues de la dirección creativa o de prepararles un evento gastronómico?

Creo que buscan contenido. Nunca repito proyectos, siempre trato de inspirarme exclusivamente en ellos, en su última colección o en la filosofía de la marca. De modo que les aporta un contenido extra que les genera otra oportunidad de tráfico de redes. Además genera relaciones entre los invitados, la gente se relaciona a través de la comida y la bebida.

¿Hay algún proyecto que hayas hecho para alguna marca que te guste especialmente?

Tengo varias marcas con las que me gusta trabajar, sobretodo por la facilidad de diálogo, porque entienden a la perfección mi trabajo y porque yo entiendo muy bien sus marcas. Con Santa & Cole y Hermès siempre es un placer trabajar. Un proyecto que me gustó mucho hacer para Santa & Cole fue la presentación de una colección de lámparas que se llamaba “la luz del día”. Hice varios estudios sobre la comida y la luz y sobre cómo se relaciona con el crecimiento de la producción. Fue realmente interesante. Cada instalación tenía una dinámica muy concreta que te hacía interactuar y entender de qué forma crece la comida.

Y ahora, ¿qué proyectos tienes a la vista?

Este año voy a estar bastante más enfocada a un trabajo personal de investigación que me motiva muchísimo fuera de España, por lo que voy a coger muy pocos trabajos comerciales.

¿Cómo te imaginas en 5 años?

De un montón de maneras. Me quiero imaginar trabajando para una causa medioambiental relacionada con la alimentación. Creo que es un gran pendiente que me gustaría poner en marcha dentro de poco.

¿En Barcelona?

Donde sea que me lleve la vida.

¿Y en algún color en especial?

Igual se habrá puesto todo verde, ¡quién sabe!

Discover

Dries Van Noten
Dries Van Noten
African Women - Philippe Marion
African Women - Philippe Marion
Dries Van Noten
Dries Van Noten
African Plantations - WSJ
African Plantations - WSJ